La importancia de un buen líder

Un buen líder es fundamental para su equipo de trabajo; el líder verdadero, trabaja constantemente por formar un equipo de trabajo efectivo y exitoso, se preocupa por el futuro de sus empleados y es creativo y entusiasta a la hora de generar espacios que estimulen el crecimiento de sus colaboradores y la optimización de sus procesos.

Cuando sientes que tu jefe es un verdadero líder, te enfocas en dar mejores resultados, a superarte a ti mismo y asumir nuevos retos para fortalecer tu aprendizaje. En mi experiencia, puedo decir ampliamente que el liderazgo de mi jefe ha sido fundamental para mi desarrollo profesional; pues a través de los años me ha instruido a través de su ejemplo, me felicita en público, me brinda retroalimentación a nivel personal mostrando sensibilidad, con lo cual he aprendido que los errores se corrigen y que los problemas, ya sean grandes o pequeños, tienen solución.

Un verdadero líder es compañero, guía y aporta al desarrollo de todo su grupo de trabajo; confía, delega, potencializa competencias y habilidades, facilita la optimización de los recursos, permite que desarrolles tu potencial intelectual, retroalimenta y sin exigir desmedidamente, te ayuda a superar obstáculos y crecer cada vez más.

Un verdadero líder en las organizaciones inspira a sus colaboradores y los mantiene motivados, aunque la motivación es un proceso interno, hay muchos factores exteriores que son determinantes en los comportamientos de cada individuo; afectan las relaciones, la calidad e incluso el deseo de ir al lugar de trabajo.

Te das cuenta que tienes un excelente líder cuando los demás y tú mismo notas cambios significativamente favorables en tu comportamiento, en tus lenguaje verbal y no verbal, así como en el resultado de tus tareas; cuando el cliente siente que detrás de cada proceso hay pasión, dedicación y calidad en el servicio.

Melissa López Juliao

 

 

Las personas como generadoras de valor, cambio e innovación

La persona es el eje central y el agente activo de la innovación, del cambio y del progreso, para lo que hacen falta cuatro ingredientes básicos: actitud, conocimiento, creatividad y compromiso. La actitud es el pilar en el que se fundamenta la propensión al cambio. Somos capaces de anticipar un rumbo a unas condiciones deseables, aunque suponga esfuerzo.

Read More